Carta abierta al COVID-19

Por: Javier Remón, Coach y Psicólogo del Departamento de Recursos Humanos

La Esperanza y la Estadística nunca se han llevado bien en mis tripas, y en este momento, con mi madre de 91 años en una residencia, mi hija con asma, un futuro incierto y datos estadísticos abrumadores yo necesitaba hablar con el Covid 19 cara a cara.

La Terapia Narrativa es una técnica de la Psicología y el Coaching para gestionar las emociones. Consiste en personalizar a la fuente de nuestra preocupación, escribiéndole una carta como si fuese una persona con la que pudiésemos hablar.

Y decidí personificarlo en un objeto pequeño que me permitiera tomar distancia en la tarea sin asfixiarme: un mango del frutero serviría, ya que cualquier cosa sirve. Le llamé “Pan” en referencia al dios griego del terror y del que procede la palabra Pánico (“Pan-Oikos”, o “Casa de Pan”). El Pánico simbolizaba el miedo extremo a la cueva donde se supone que vivía Pan. Una emoción que campa a sus anchas ahora más que nunca, excepto a las 20h, cuando desde los balcones salimos a aplaudir y parece que “yo” soy un poco más “tú” y “tú” un poco más “nosotros”. Un “nosotros” cada vez más necesario.

Quizá te parezca ridículo todo esto, pero ¿acaso hace un mes te imaginabas portando cantidades inusuales de papel higiénico? ¿Qué puedes perder cuando a tu alrededor lo grotesco y extravagante se han instalado en tu vida? Y fui aún más lejos: le añadí un gorrito al ya risible mango para vestir a mis miedos como un “mini-yo”, porque quizá no pueda controlar casi nada de lo que está pasándome estos días, pero sí puedo decidir cómo voy a dejar que ese pánico me afecte. Y es con él con quién quería hablar.

A ver, no pienses que me puse a hablar literalmente con un mango (tenías que haber visto la cara de mi mujer cuando le puse el gorrito). Sobre todo, porque estoy teletrabajando y confinado en casa con mi familia, y a mis hijos les habría encantado grabarme y subirme a internet con el hashtag #PapáLoFlipa. La Terapia Narrativa es algo más simple: me senté en solitario con un papel y un bolígrafo, puse el mini-yo sobre la mesa, me imaginé frente a la Cueva de mi particular dios Pan y le escribí una carta hablándole sin tabúes a esa mezcla de miedo y rabia que en estos días nace en mis tripas y que, si se lo permitiese, crecería hasta romper mi temple más allá de lo que le está permitido.

Dicen que ahora se acercan días muy duros y seguramente así será. Si en algún momento te sientes desbordad@ por este Locuravirus, te animo a que lo pruebes. Escribe tu carta como un desahogo sin limitaciones, pensando que una vez terminada la vas a romper y nadie podrá leerla jamás. Pero con una condición: al finalizar, tienes que terminar con un propósito positivo. Algo que te convierta en una mejor versión de ti tras ese viaje por tu infierno personal.

No voy a compartir aquí el contenido de mi carta (la destruí, ya sabes), aunque sí mi final. Un final que tiene que ver con ese nuevo “nosotros” más amplio y solidario. Me limité a terminarla plasmando un poema de mi amiga Yolanda Sáenz de Tejada:

Si fanatizo que los míos son únicamente los de mi sangre
en lugar de aquellos que se abrazan solos
y que más que nunca me necesitan (y a los míos).

Si nos encerramos sin abrazos,
que no lo hagamos también sin ternura.

Que el egoísmo y la rabia no nazcan del miedo
y que plantemos en nuestras entrañas la belleza y el amor.

Saldremos de esta, sí,
pero siempre que sepas que yo
también soy de los tuyos.

Y como Yolanda, mi recomendación final es que la próxima vez que vayas al Super, además de comprar papel higiénico, compres grandes cantidades de ternura extra, que la vas a necesitar.

Javier Remón

Ejemplo de Terapia Narrativa: Mi amigo y Coach Gonzalo Bermejo decidió escribirle esta carta al “Syngap1” la enfermedad rara similar al autismo de su hija Carlota, y que le ayudó para aprender a separar en su mente a su hija de la enfermedad. Gonzalo publicó esta carta en su blog personal  (un blog muy recomendable si tienes familiares con alguna enfermedad rara) y agradezco su permiso para exponerla aquí:

Sinceramente no sé cómo empezar, debería saludarte por educación, pero es que ni me apetece. Estoy tan harto de ti que lo único que quiero es decirte a la cara lo que pienso de ti.

Veo a mi hija Carlota sufrir por tu culpa, y te juro que no te puedo odiar más.

Apareciste en nuestras vidas hace ya 13 años, y aunque en aquel momento no lo pensaba mucho, era ya para quedarte para siempre. Y al principio estaba más centrado en otras cosas, asumir tu aparición, ver cómo ayudar a Carlota, reponernos del golpe e ir aprendiendo sobre la marcha la nueva vida que nos tocaba vivir.

Pero ahora que la situación está más estabilizada, y a pesar de que te empeñas en añadir siempre piedras en el camino, he tenido tiempo de pensar en ti.

Maldito Syngap1, eres despreciable, jamás te perdonaré lo que le estás haciendo a Carlota. Porque ella es feliz, pero no gracias a ti, sino a pesar de ti. Y lo sería muchísimo más si no existieses.

¿Pero sabes lo que te digo? Que te ha salido el tiro por la culata, si pretendías fastidiarnos la vida, lo siento, pero no lo has conseguido, y no lo vas a conseguir. Pon todas las piedras que quieras, que por mucho que tropecemos, nos levantaremos aún con más fuerza.

Le has arrebatado a Carlota infinidad de cosas, por tu culpa dejará de vivir y sentir miles de sensaciones maravillosas, y te odio por eso. Pero no has conseguido que deje ser de feliz. En su mundo, sí, en ese mundo al que tú has decidido poner límites, pero donde es inmensamente feliz.

Podrás hacer que no hable, podrás hacer que camine con dificultad, podrás incluso ser tan cabrón como para hacer un ‘click’ en su cerebro que desate crisis en las que acabe pegando a sus padres, las personas a las que más quiere en este mundo… podrás eso y mucho más. Pero no podrás quitarnos nunca esos momentos al salir de la ducha, al acostarla, al jugar juntos… momentos en los que nos fundimos en un abrazo, en los que me aprieta contra ella con todas sus fuerzas.

Porque hay una pequeña diferencia, amigo Syngap1, cuando me pega, lo hace por tu culpa… Carlota no es ella en ese momento, eres tú, y te odio por ello… pero cuando me abraza, ahí sí que es ella, y ahí tú no existes, has desaparecido. Esos segundos me valen para seguir luchando contra ti todo lo que haga falta.

Un compañero mío de trabajo piensa que hay personas que sacrifican su vida terrenal para hacernos mejores a los que las rodean. No sé si creer en esas cosas, no sé si pensar que Carlota ha decidido renunciar a tanto por algún motivo, lo que sí te digo es que gracias a Carlota yo soy mejor persona, y soy capaz de valorar infinidad de detalles que antes pasaba por alto. Sé que fallo, y mucho, y espero que Carlota sepa perdonármelo, pero también te digo que con Carlota y conmigo no vas a poder.

A ella le has privado de mucho en esta vida, pero no contabas con su capacidad de lucha, su amor infinito e incondicional, su bondad y su capacidad de perdonar y no guardar rencor. Se tiene ganado el cielo, ya disfrutará como se merece.

Y no te equivoques, estas lágrimas que me ves no son de lástima ni de pena, son de rabia contra ti.

Mientras tanto, querido Syngap1, que te *****.

Gonzalo Bermejo

Comentarios

  • Mila
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    Gracias por compartir estos momentos tan raros y difíciles.
    Y que el nosotros siga presente despues de todo esto.
    Animo y hasta pronto.

  • MANOLO
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    Magnifica reflexión JAVIER, gracias por el consejo, que nos acabas de dar.

  • Carlos Criado
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    Gracias Javier por tus palabras y tu apoyo en estos difíciles momentos. ¡¡Mucho ánimo!!

  • Mati Gómez León
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    Personas valientes y luchadoras, con miedo pero con fuerza y determinación.
    Bravo, gracias por existir y compartir.
    Gracias por ser luz del mundo.
    Ánimo.

  • Jorge Sanz
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    Javier

    Gracias por compartir con todos tus pensamientos y asi ayudarnos a sobrellevar esta critica situacion de la que estoy convencido saldremos en breve reforzados y mas unidos.

    Un fuerte abrazo y mucho animo desde SK

  • david leon
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    Soberbio¡¡¡
    Fuerza, y abrazos¡¡¡
    David

  • Cesar Sierra
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    Muchas gracias Javier. Me ha gustado mucho esta idea para canalizar las emociones.

    Un abrazo,

    Cesar

  • Maria Teresa de Diego
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    Muchas gracias Javier, has puesto nombre a una acción que hecho instintivamente (tiré el contenido por vergüenza) pero sin final positivo…
    Leer la entrada ha hecho que este día de incertidumbre (como todos los anteriores) para mi haya cambiado.
    Un abrazo
    Maite

  • Félix Lorenzo
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    Javier,

    Interesantísimo enfoque, como no podía ser menos, viniendo de ti.

    Mi pensamiento positivo, que me repito todas las mañanas, es «If you can keep your head while others about you are losing theirs you’ll be a man, my son»…

    No es mío ¡ya quisiera!. Es una de las citas más famosas del libro If, the Rudyar Kipling.

    Salud

    Félix

  • Lola R
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    Gracias desde Houston, Javier. Estos son días inciertos y difíciles para todos. Pero como dice el poema de tu amiga, el «todos», el «nosotros» es la clave. Un abrazo fuerte y… ¡ánimo!

  • Hector Rene Rodriguez Piazze
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    Me llenó el dia de esperanza, gracias

    Héctor Rene

  • Sandra Timón
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    Plasmar nuestros miedos en un papel a modo de exorcismo liberador, como si en la grafía de los signos se canalizara la rabia y la impotencia para dejarla ir Yo voy a compartir una parte de mi mantra particular que repito estos días, en este caso es del maravilloso Mario Benedetti:

    «…porque no hay heridas que no cure el tiempo,
    abrir las puertas quitar los cerrojos,
    abandonar las murallas que te protegieron.

    Vivir la vida y aceptar el reto,
    recuperar la risa, ensayar el canto,
    bajar la guardia y extender las manos,
    desplegar las alas e intentar de nuevo,
    celebrar la vida y retomar los cielos»

    Propósito positivo, condición cumplida. Mucho ánimo, un abrazo.

  • José Alberto de la Torre
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    Muchas gracias por compartir tu reflexión y tu propuesta, Javier.

    Creo que escribir sobre lo que pasa por nuestra cabeza es un ejercicio genial para ordenar ideas. El enfoque con que lo planteas me parece además especialmente oportuno. Al hilo de tu reflexión recordaba que Mario Alonso Puig (y no sólo él) dice que lo contrario del amor es el miedo. Y pienso yo, que cuanto más bajo control mantengamos el miedo, ¡más abiertos estaremos al amor!
    Este tiempo forzado de redescubrimiento de nuestras relaciones de familia puede requerir lo mejor de nosotros (#PapáLoFlipa :)) ¡Un abrazo!

  • Laura Tordera
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    Muchas gracias Javier por compartir con «nosotros» tus pensamientos y recomendaciones en estos tiempos difíciles.

    Hoy más que nunca tenemos que pensar que «no hay problemas, hay oportunidades», todo esto va a ser una gran oportunidad para tener un mundo y una sociedad mejor, en muchos aspectos.

    Aprovechemos el tiempo con los nuestros y con nosotros mismos, que tan complicado es en otros momentos y disfrutemos de las pequeñas cosas.

    Buen fin de semana a todos!

    #papáymamáloflipan

  • ALBERTO TOLEDANO SÁNCHEZ
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    Hola Javier,

    Me ha gustado mucho tu artículo, muy bonito y reflexivo.

    Mucho ánimo para todos! Seguro que de esta salimos más fortalecidos.

    Como le decía el otro día a mis compañeros, creo que las crisis son hacen sacar lo mejor de cada uno de nosotros y funcionamos mucho mejor como equipo.

    Un abrazo para todos desde Colombia.

    Alberto Toledano.